domingo, 28 de abril de 2019

Catalunya: pactismo «procesista» o desobediencia civil

En la imagen, la gente cara a cara con la policía. En abril de 2019, antes de las elecciones, el independentismo tenía dos caminos: pactar o desobedecer. Aquí defiendo la desobediencia civil, como el 1 de octubre.

Cartel: ¿pactismo procesista o desobediencia civil?

Catalunya ocupó buena parte de los debates electorales de los cuatro grandes partidos. Y en ninguno estaban los independentistas.

¿Qué les ofrecían los cuatro grandes a los independentistas? ¿Qué pensaban unos partidos que no pudieron hablar en los debates, aunque eran la quinta y la sexta fuerza del Congreso?

Dentro del independentismo había dos posiciones: el llamado «pactismo procesista», puro gesto, y la desobediencia civil.

La derecha: porrazos

Las tres ultraderechas (VOX, PP y Ciudadanos) defendían para Catalunya la represión pura y dura: el artículo 155, quitar la autonomía, gobernarla desde Madrid, controlar TV3 y las escuelas.

Creen que con represión acabarán con el independentismo. No lo consiguió la sangrienta dictadura franquista en 40 años.

Viñeta: policías apaleando a un independentista
Convenciendo a los independentistas a porrazos

El PSOE: un falso diálogo

El PSOE defendía un falso diálogo sobre Catalunya:

  1. La unidad de España no se discute.
  2. No habrá referéndum.
  3. La Constitución no se toca.
  4. Aplicará el artículo 155 si lo cree necesario.

Quería conseguir por las buenas lo mismo que la ultraderecha. Si no lo conseguía, lo haría por las malas.

Unidas Podemos era el único partido estatal que defendía un referéndum, dentro de un Estado plurinacional.

Dos caminos

Ante esto, los partidos y las asociaciones independentistas tenían dos opciones:

  1. Aceptar el pacto socialista, aparcar la independencia y alargar un «procesismo» de puro gesto.
  2. Seguir luchando por la independencia con la desobediencia civil. Como hicieron 2,3 millones de personas el 1 de octubre de 2017.

ERC y JxCat, con síndrome de Estocolmo, dijeron que investirían a Pedro Sánchez si de ellos dependía. A cambio de nada.

Viñeta «Símbols»: la estelada, el lazo amarillo y el cheque en blanco

Front Republicà, una coalición independentista de izquierdas, defendía en cambio la desobediencia civil. No hay que investir a ningún presidente que no acepte un referéndum. Ni mientras haya presos políticos y exiliados.

La desobediencia, ante el Supremo

Esa misma semana, el exdiputado David Fernández la defendió ante el Tribunal Supremo. Declaró como testigo:

«Desobedecí a conciencia. Y no solo yo: 2,3 millones de personas desobedecimos la resolución del Tribunal Constitucional. Si la autodeterminación es un delito, me declaro abiertamente culpable y reincidente.»

«Mientras sea delito, seguiré desobedeciendo y reincidiendo. Hasta que la autodeterminación no sea un delito, sino un derecho democrático.»

Antes lo había dicho Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural:

«El 1 de octubre es el ejercicio más grande de desobediencia civil que ha habido en Europa. Históricamente no hay un ejercicio igual. Era un ejercicio de protesta. De mostrar claramente nuestra disconformidad ante una suspensión de un Tribunal Constitucional muy deslegitimado.»

Todos los derechos que tenemos se han conquistado con protesta y desobediencia civil.