sábado, 7 de septiembre de 2019

¡Abajo la escuela!

El texto que sigue fue publicado originalmente en la revista Ajoblanco en 1978. Aunque nació en aquel momento de crítica radical a las instituciones, sigo creyendo que conserva buena parte de su vigencia: no como una consigna cerrada, sino como una invitación a pensar qué tipo de educación produce obediencia y qué tipo de aprendizaje puede abrir caminos de libertad.

La escuela no es solo un lugar donde se transmiten conocimientos. También es una institución que ordena cuerpos, horarios, obediencias, jerarquías y formas de mirar el mundo. Por eso cualquier crítica profunda a la escuela acaba siendo también una crítica al tipo de sociedad que la necesita.

Decir “¡Abajo la escuela!” no significa despreciar el aprendizaje. Al contrario: significa preguntarse qué queda del deseo de aprender cuando la educación se convierte en disciplina, competencia, miedo al error, selección social y preparación para obedecer. Aprender debería abrir posibilidades; demasiadas veces la escuela las administra, las clasifica y las limita.

Las ilustraciones de Josep Bolinaga son las mismas con las que el texto apareció publicado en Ajoblanco. Forman parte de esa lectura original y conservan también su fuerza: una mirada gráfica, crítica e irreverente sobre la escuela como espacio de disciplina, clasificación y domesticación.

“Mi abuela quiso que yo tuviera una educación; por eso no me llevó a la escuela” (Margaret Mead).

“Hay quien dice que nuestra crítica a la escuela, a esa institución burguesa especializada en la educastración de los individuos, no llega al fondo de la realidad. Nosotros creemos, por el contrario, que la realidad del fondo es todavía mucho más profunda”.
Actualmente las escuelas, y toda la enseñanza burocrática, siguen cumpliendo una triple función: 1) controlar y habituar a obedecer; 2) adoctrinar en los valores establecidos por quienes tienen el poder; 3) seleccionar socialmente en los futuros trabajos a desempeñar.

En México, un profesor pone cajas en la cabeza a sus alumnos para que no copien