El 20 de noviembre no pertenece solo al calendario del franquismo ni a sus nostalgias. También es la fecha de la muerte de Buenaventura Durruti, una de las figuras más intensas del movimiento libertario, de la revolución social y de la lucha antifascista.
Recordar a Durruti no significa convertirlo en estatua ni reducirlo a una imagen heroica. Significa volver a una pregunta incómoda: qué ocurre cuando la lucha contra el fascismo no se separa de la transformación radical de la sociedad, del poder obrero, de la autogestión y de la vida organizada desde abajo.
La memoria libertaria no sirve para venerar el pasado, sino para interrogar el presente. Durruti sigue importando porque encarna una idea difícil y necesaria: que la libertad no se concede desde arriba, se construye colectivamente, incluso en los momentos más oscuros.
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| Buenaventura Durruti. 14 de julio de 1896 - 20 de noviembre de 1936 |


