lunes, 20 de abril de 2020

El despacho de Abascal

Hay despachos que parecen lugares de trabajo y despachos que parecen escaparates ideológicos. El de Abascal pertenece claramente al segundo grupo: una acumulación de símbolos, banderas, gestos patrióticos y guiños españolistas que intenta transmitir autoridad, pero acaba mostrando una pobreza política bastante reveladora.

La ultraderecha habla de España como quien llena una habitación de estampitas para no tener que hablar de vivienda, salarios, cuidados, desigualdad, memoria democrática o derechos sociales. Cuando todo el discurso cabe en una bandera, un mapa, un lema y una pose de orden, la política se convierte en decoración nacionalista.

Lo ridículo no está solo en la estética recargada, sino en lo que revela: una visión de España convertida en fetiche, repetida hasta el cansancio porque no hay casi nada más que ofrecer. Mucho símbolo, mucha patria, mucha testosterona de despacho; poca vida real.

Abascal, el líder del partido de la ultraderecha españolista VOX, divulgó recientemente una foto de su despacho.
En él, aparece sentado, sin hacer nada. Haciendo ver que trabaja.
Es un resumen completo de toda su vida laboral.
Abascal siempre ha estado viviendo del cuento, en chiringuitos creados expresamente para él.
Cobrando del dinero que pagamos todos los ciudadanos.
La foto de su despacho se divulgó cuando todo el mundo estaba confinado en su casa por el coronavirus y sólo se permitían trabajos esenciales.
Por tanto, el trabajo esencial de Abascal consiste en no hacer nada en su despacho.
En internet se han hecho numerosos montajes cachondeándose de su despacho


El despacho de Abascal. Propuesta de decoración franquista