ACTUALIZADO EN MAYO DE 2026
Este texto fue escrito a partir del mensaje de Nochebuena de Felipe VI. Más allá de aquel discurso concreto, la entrada señalaba una cuestión de fondo: el papel de la monarquía como institución heredada, no elegida, situada en el centro simbólico del Estado.
Leído hoy, el texto no debe entenderse solo como una reacción a un mensaje navideño. Habla de la dificultad de llamar democracia plena a un sistema que conserva en su cúspide una jefatura del Estado transmitida por nacimiento, blindada por la tradición y presentada como neutral incluso cuando interviene en momentos de fuerte conflicto político.
La cuestión republicana no es solo una preferencia estética entre corona o bandera tricolor. Es una pregunta sobre igualdad, responsabilidad pública y soberanía popular: si todos los cargos del Estado deben poder ser elegidos, discutidos y sustituidos por la ciudadanía.
Por eso conviene releer esta entrada como una crítica democrática a la monarquía. No por nostalgia retórica, sino porque ninguna institución hereditaria debería quedar fuera del examen público en una sociedad que aspire a decidirlo todo desde abajo.



