domingo, 23 de diciembre de 2018

Dos años por grabar en la Cripta de los Caídos de Pamplona (SIN REVISAR)

En la imagen, el Monumento a los Caídos de Pamplona y los dos cineastas que grabaron sus misas franquistas: Clemente Bernad y Carolina Martínez. Por grabarlas, se sentaron en el banquillo. Esta es su historia.

Cartel: dos años por grabar en la Cripta de los Caídos de Pamplona

Clemente Bernad y Carolina Martínez se enfrentaban a dos años de cárcel y a una multa de 12.000 euros. La acusación: revelación de secretos, por grabar la película «A sus muertos» en la cripta del Monumento a los Caídos de Pamplona.

Es el segundo monumento franquista más grande de España. En su cripta estuvieron las tumbas de los generales golpistas Mola y Sanjurjo, exhumados en 2016.

Monumento a los Caídos de Pamplona
Monumento a los Caídos en Pamplona

Las misas del día 19

Los cineastas grabaron los ritos de un grupo franquista, la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Santa Cruz. Los celebra cada día 19 por los muertos de la «Cruzada por Dios y por España».

Según el fiscal, «esto equivale a grabar en el salón de casa de la hermandad». Y se ha violado su derecho a la intimidad.

Según la defensa, no se ha violado ningún derecho a la intimidad. La cripta de los golpistas Mola y Sanjurjo no es un espacio íntimo: allí solo se celebran misas, y las misas no tienen nada de íntimo.

Y mucho menos es un salón de casa. Solo los miembros de la Hermandad dicen que es su sede: «La cripta no puede ser domicilio de nadie. La Iglesia no puede permitir que en un lugar sagrado se hagan cosas como reuniones». La defensa también recordó el interés informativo del lugar.

Monumento a los Caídos con una escultura delante
En su cripta están las tumbas vacías de los generales sublevados Mola y Sanjurjo

La Hermandad la fundaron en 1939 excombatientes requetés «para mantener íntegramente y con agresividad si fuera preciso, el espíritu que llevó a Navarra a la Cruzada por Dios y por España». Sus miembros se definen como caballeros, «mezcla de guerrero y de monje».

Según sus propias palabras, «encontraron en Navarra y en varias capitales de España, un crecido número de excombatientes de todas las clases sociales, hallando en dicha Hermandad el estímulo necesario para mantener despierto, vivo como el primer día de la Cruzada, el apego fervoroso a aquellos ideales santos que les impulsaron a abandonar su hogar para defenderlos con las armas en la mano».

Juzgar a quien lo cuenta

Este juicio humilla a las víctimas del franquismo. Y muestra la doble moral de la justicia: en vez de actuar contra quienes exaltan a los asesinos franquistas, actúa contra quienes lo cuentan.

El Ayuntamiento de Pamplona convocó un concurso de ideas para decidir qué hacer con el edificio, que incluso podría ser derribado. Carolina Martínez explica: «El documental se pregunta qué hacer. Y se lo preguntamos a un montón de ciudadanos del entorno y de la ciudad. Qué les parece. Si saben algo sobre cómo se creó o qué rememora. Lo grabado evidencia una gran ignorancia sobre la historia». Y subraya que no lo hicieron como activistas de la memoria, sino como profesionales de la comunicación audiovisual.

El colectivo memorialista Zer proyectó el documental «A sus muertos» en enero de 2017, con el título «¿Qué hacemos con el Monumento a los Caídos?».

La Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra aprobó una declaración de solidaridad con los dos documentalistas. El Parlamento manifestó «su oposición a la persecución judicial de quienes realizan su trabajo de investigación sobre episodios vinculados a la memoria histórica, en el marco del derecho constitucional y la libertad de expresión».

También expresó su «compromiso con el cumplimiento de las leyes de memoria histórica que garanticen la verdad, justicia y reparación de la ciudadanía navarra y la no connivencia con cualquier tipo de acto de enaltecimiento del franquismo que suponga un ataque de la dignidad de sus víctimas».

Cientos de personas firmaron el manifiesto en apoyo de los dos cineastas.

En abril de 2019, un juzgado de Pamplona condenó a Clemente Bernad a un año de cárcel y absolvió a Carolina Martínez, según informó Público. Y el monumento no se derriba: se reforma para quitarle su sentido franquista. En septiembre de 2025 la reforma recibió luz verde, según informó Orain.