ACTUALIZADO EN MAYO DE 2026
Este texto fue escrito en un contexto electoral concreto, pero la cuestión que planteaba no ha envejecido. La ultraderecha no es solo un partido, una campaña o una reacción momentánea. Es una forma de organizar el miedo, señalar enemigos internos y convertir la desigualdad, el machismo, el racismo o el autoritarismo en sentido común.
Leído hoy, conviene separar lo coyuntural de lo importante. El problema no era únicamente una candidatura concreta, sino el avance de discursos que presentan la libertad como privilegio de unos pocos y la seguridad como excusa para recortar derechos a muchos.
Parar a la ultraderecha no puede reducirse a votar cada cierto tiempo. También exige memoria histórica, organización social, cultura democrática, feminismo, antirracismo, defensa de los servicios públicos y una política capaz de dar respuestas reales a quienes viven con miedo, precariedad o abandono.
Por eso conviene releer esta entrada como una advertencia democrática. La ultraderecha crece cuando una sociedad olvida su historia, se acostumbra a la desigualdad y acepta que la rabia de los de abajo sea dirigida contra otros de abajo.
Desde que VOX está
imponiendo sus tesis a PP y Ciudadanos, la ultraderecha es un monstruo de tres
cabezas. Un monstruo, uno y trino, que defiende una España franquista en blanco
y negro.
Una España autoritaria,
centralista, ultraespañolista, con supresión permanente de la autonomía de Cataluña,
machista, LGTBIfóbica, racista, islamófoba, con bajadas de impuestos a los
ricos y con más recortes del estado de bienestar.
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| Las tres cabezas del monstruo de la ultraderecha |
Los graves problemas socioecónomicos de gran parte de la población y la crisis del modelo autonómico han sido el caldo de cultivo del crecimiento de la ultraderecha.
En lugar de buscar las causas y los culpables reales de todos estos problemas, la ultraderecha ha creado chivos expiatorios a quienes culpar de todos los males: los catalanes; ETA; las mujeres; los homosexuales; los inmigrantes; los musulmanes; los animalistas; el PSOE; PODEMOS; etc.
Hemos de crear grupos unitarios de respuesta antifascista, uniéndonos personas de distintas ideologías y procedencias en barrios, pueblos y ciudades.
Hemos de denunciar, en los medios de comunicación y en las redes sociales, las falsedades, las actitudes y los comportamientos de la ultraderecha.
Hemos de organizar protestas amplias y contraprogramar sus actividades.
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| El franquismo continúa existiendo después de la muerte del dictador |
Actualmente, la ultraderecha es un peligro creciente en España, en Europa y en el mundo.
Hemos de pararla en las calles. Pero también en las instituciones.
El resultado de las urnas del próximo domingo probablemente marcará el devenir de las Españas para los próximos 10 años. Hemos de frenar a la ultraderecha.