domingo, 15 de diciembre de 2019

Arde Chile

Chile lleva varias semanas manifestándose contra la extrema desigualdad creada por el sistema neoliberal impuesto por la dictadura del general Pinochet y continuada por sus sucesores.

Lo que empezó siendo una revuelta de estudiantes de secundaria, negándose a pagar el aumento del billete del metro, ha acabado por convertirse en una manifestación sin precedentes que ha paralizado a todo el país.
La fuerte represión policial y militar ejercida indiscriminadamente contra los manifestantes fue denunciada ayer por la ONU, en su informe sobre la conculcación de los derechos humanos en Chile.


Las protestas empezaron cuando los estudiantes de secundaria pidieron a la gente que no pagase el billete de metro ante el aumento de 30 pesos (4 céntimos de euro). "¡Evadir, no pagar, otra forma de luchar!".
El gobierno envió a la policía y la protesta se transformó en una revuelta social que paralizó el país.

A continuación, el gobierno chileno decreto el estado de emergencia, sacó el ejército a la calle e instauró el "toque de queda".

Según el demoledor informe de la ONU sobre Chile, dado a conocer anteayer, 13 de diciembre, hay documentados específicamente 26 muertos, 4.903 heridos, más de 200 con traumas oculares y/o pérdida de un ojo, 113 torturas y malos tratos, 24 casos de violencia sexual y más de 28.000 detenidos.
Según distintas fuentes chilenas estas cifras se quedan cortas. Pero son las que la ONU ha documentado específicamente.
Según el informe de la ONU, el número de heridos oculares o faciales (unos 350) indica que “se usaron armas de manera inadecuada e indiscriminada (...) Con un alto número de personas heridas, incluidos transeúntes y personas que no estaban cometiendo actos violentos, sino que protestaban pacíficamente”.
La ONU recomienda “el cese inmediato del uso indiscriminado de escopetas antidisturbios para controlar las manifestaciones”.
Y “limitar los gases lacrimógenos a situaciones en que sea estrictamente necesario y nunca en establecimientos educativos y de salud”.
Amnistía internacional, Human Rights Watch y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se han manifestado en idéntico sentido.

Las reivindicaciones de los manifestantes se han ampliado posteriormente a distintos campos: vivienda, pensiones, sanidad, educación, peajes, salario, condiciones laborales, feminismo, cambio climático, etc.
Se trata de dar una respuesta a todos los problemas creados por el liberalismo depredador impuesto por la dictadura de PINOCHET y continuado por sus sucesores: desregularización de los mercados, privatizaciones, tratados de libre comercio, precarización, atomización de la sociedad, destrozo de la naturaleza, etc.


 PENSIONES  
Hace décadas, Chile sustituyó su sistema de pensiones públicas por un sistema privado. Las personas pagan un 10% de sus ingresos a planes de pensiones que se sostienen sobre fondos de inversión.
Una buena parte de las personas que se jubilan en Chile pasan directamente a ser pobres. Las pensiones se cobran hasta que se acaba el fondo que cada persona acumuló individualmente; después existe una prestación del Estado que es ínfima y que no permite mantener unas condiciones de vida digna en un país en el que todo es bastante caro. 
Paradójicamente, el único sector en Chile que ha conservado un sistema público de pensiones es el de las Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad del Estado. 

 PEAJES  
La red de trenes de Chile ha sido progresivamente desmantelada y se ha estimulado la utilización del coche privado. Las personas se ven obligadas a moverse por carreteras concesionadas a empresas privadas que las mantienen y cobran peaje.
El movimiento ”No más TAG” desobedece el pago en los peajes y corta carreteras también estos días para reclamar un modelo de movilidad razonable, sostenible y justo.

 AGUA  
El agua es triplemente privada: las fuentes, el alcantarillado y el tratamiento. Por las tres cosas las personas deben pagar.  Si no pagas, no hay agua.
Hay importantísimos problemas de agua en muchas partes del país. Unas megasequías que los movimientos sociales denominan “megasaqueos”. La agricultura industrial ha desecado lagos y ríos en algunas zonas del país. Las represas quitan el agua a las comunidades y la derivan a las grandes agroexportadoras, extractivas o energéticas.
El movimiento “Mujeres por el Naipo” lucha desde hace más de doce años por mantener este río, que a su paso cerca de Buin ya va seco. Los movimientos contra las represas y el saqueo del agua se reproducen por todo Chile.

 VIVIENDA  
Se estimula la compra de vivienda ofreciendo préstamos ventajosos. Santiago de Chile está llena de torres enormes de apartamentos vacíos. Los bancos prestan el dinero a personas que tienen pocas garantías para poder devolverlos.
En la sede de Ciudad Viva, en Bellavista, en Santiago de Chile, han surgido colectivos vecinales, de ciclistas, de ciudadanos y de ciudadanas que luchan contra la especulación, y que han logrado parar varios proyectos en los tribunales. 

 MACROGRANJAS Y SALMONERAS INDUSTRIALES  
Chile ha sido pionera en la instalación de macrogranjas porcinas. En O’Higgins se instaló una. La montaña de purines fue brutal. Se formó un verdadero cerro que lo contaminaba todo. La proliferación de moscas fue tal, que resultó imposible atacarla desde tierra y hubo que recurrir a helicópteros para fumigar. Finalmente se tuvo que abandonar.
En Quellón (Chiloé) se cortan carreteras para protestar contra las salmoneras industriales. Las salmoneras han quitado el empleo a los pescadores artesanales. Por un lado, contaminan mucho y, por otro, los salmones se ceban con harina de pescado. Son muy voraces. Las salmoneras han eliminado empleo. Están muy tecnificadas y son controladas por muy pocas personas, a cientos de kilómetros de distancia desde sus teléfonos móviles.


 SALARIO Y CONDICIONES LABORALES  
Los salarios y las condiciones laborales se han visto precarizadas. “Vivimos al día y cualquier alteración descabala nuestras economías”.
En las movilizaciones no hay presencia de los sindicatos. “No están, ni se les espera”.

 FEMINISMOS  
Los feminismos tienen una enorme fuerza. Mujeres jovencísimas, personas trans, el movimiento feminista más maduro, juegan un papel fundamental en lo que está sucediendo en el país.
Miles de mujeres se han movilizado contra la violencia machista. Han escenificado la perfomance “Un violador en tu camino”, que ha saltado de Chile para reproducirse en distintos lugares del planeta.


Aunque la movilización aglutina en Chile a personas de todas las edades y clases sociales, los verdaderos protagonistas son los jóvenes de entre 14 y 20 años. Son jóvenes que no crecieron en dictadura.
No son “millenials”, sino “centennials”. Ven un sistema lleno de injusticias y quieren combatirlas.
No tienen miedo a los “PACOS”, a los Carabineros. Tienen miedo al futuro. No quieren la vida de sus padres y abuelos.
 “Nuestros padres vivieron la dictadura y tienen un gran miedo interiorizado. Nosotros, no. Nos quitaron tanto que nos quitaron el miedo”.

Los jóvenes toman las calles porque las urnas no sirven. Hartos de ser ignorados, negados, tutelados y engañados por unos políticos sumisos a los poderes económicos de una minoría.
Unos políticos que sólo buscan su propio beneficio personal y no luchan por la mejora de las condiciones de vida de la gente.

Protestas similares a las de Chile tienen lugar en otros lugares del planeta: Puerto Rico, Hong Kong, Ecuador, Haití, Líbano, Irak, etc.
La gente se levanta indignada contra la creciente desigualdad, contra la austeridad y contra la corrupción.
En el actual mundo globalizado se replican movimientos sociales; con las mismas tácticas, casi con los mismos lemas, con las mismas marchas, con las mismas hogueras, con las mismas barricadas y con la misma represión policial.

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Los datos sobre la situación en Chile están sacados del artículo “Lo hago por mi papá y mi mamá. Por mis abuelos. Por mis ríos y mi tierra” de Yayo Herrero publicado en la revista digital CTXT.

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