La esclavitud, el colonialismo, el holocausto y el apartheid fueron legales. Los impusieron a sangre y fuego personas que obedecían órdenes. Los derechos que hoy tenemos los consiguió mucha gente que incumplió la ley luchando por ellos. Con desobediencia civil, activa y pasiva. Y funciona.

La desobediencia civil consiste en incumplir públicamente una ley injusta y asumir las consecuencias.
En la desobediencia civil pesa más la legitimidad que la legalidad.
El 1 de octubre de 2017, Catalunya vivió uno de los mayores actos de desobediencia civil de la Europa reciente.

Más de dos millones doscientas mil personas votaron si Catalunya debía ser una república independiente.
El Tribunal Constitucional había prohibido la consulta.
Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, líderes de la Assemblea Nacional Catalana y de Òmnium Cultural, fueron encarcelados dos semanas después, el 16 de octubre de 2017.
Miles de policías cargaron contra la gente que quería votar.

La autonomía de Catalunya fue intervenida con el artículo 155. Su parlamento, disuelto. Su gobierno, destituido.
Algunos de sus miembros se exiliaron. Otros fueron encarcelados y acusados de rebelión, sedición y malversación, en un juicio farsa.
Una semana después de escribir este texto, el 14 de octubre de 2019, el Supremo condenó a nueve dirigentes por sedición, algunos también por malversación. Las penas fueron de 9 a 13 años.
El Gobierno indultó a los nueve el 22 de junio de 2021. La ley de amnistía entró en vigor el 11 de junio de 2024.

En septiembre de 2019, 500 guardias civiles detuvieron a 9 personas de los CDR.
Les acusaron de terrorismo. Según informó la prensa, no les encontraron explosivos, sino productos que podían servir para fabricarlos.
Con la sentencia del procés cerca y las elecciones generales del 10 de noviembre de 2019 a la vista, intentaron identificar el independentismo catalán con terrorismo.
En septiembre de 2024, la Audiencia Nacional se negó a aplicarles la amnistía y preguntó al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En julio de 2026, ese tribunal avaló que la amnistía cubra delitos de terrorismo que no causaron graves violaciones de derechos humanos. Ahora tiene que decidir la Audiencia Nacional.

Ante todo esto, en Catalunya se planteó la desobediencia civil, activa y pasiva.
La desobediencia civil activa consiste en hacer algo que va contra la ley:
Huelgas salvajes, ocupaciones, sentadas, huelgas de hambre en lugares emblemáticos, cortes de carreteras, caceroladas. Y escraches a personas, organizaciones o partidos que se niegan a cambiar leyes.

La desobediencia civil pasiva consiste en negarse a hacer algo que la ley dice que hay que hacer.
Por ejemplo: no disolver una manifestación o una ocupación. La gente se tira al suelo y entrelaza los brazos. Así la policía no puede disolverla sin violencia.

El éxito de la desobediencia civil requiere un grupo de activistas dispuesto a asumir todas las represalias: prisión, exilio, multas, torturas…
También requiere el apoyo mayoritario de la población. Algo que muchos medios dificultan, presentándola como violenta, caótica y destructiva.
Hoy tenemos derechos porque muchas personas incumplieron la ley luchando por ellos.

Muchas de las mayores injusticias las hicieron personas obedientes que solo cumplían órdenes: militares, torturadores, policías, jueces, funcionarios…
¡Viva la desobediencia civil!
