sábado, 5 de octubre de 2019

ACTUALIZADO EN MAYO DE 2026

Este texto fue escrito en un momento en que la criminalización del independentismo catalán ocupaba el centro del debate político y mediático. Leído hoy, no debe entenderse solo como una reacción a una coyuntura concreta, sino como parte de una cuestión más profunda: el uso de aparatos del Estado, informes policiales, filtraciones, espionaje o campañas de descrédito contra adversarios políticos.

Con el paso de los años, términos como “Operación Cataluña”, “cloacas del Estado” o “Pegasus” han dejado de ser simples denuncias de parte para convertirse en materias investigadas en sede parlamentaria. Eso no resuelve todas las responsabilidades, pero confirma que el problema no era imaginario ni menor.

El fondo democrático sigue siendo el mismo: ningún Estado puede defender la legalidad usando zonas oscuras, guerra sucia o manipulación informativa. Cuando la razón de Estado se coloca por encima de los derechos, la democracia se estrecha y la disidencia queda marcada como amenaza.

Por eso conviene releer esta entrada como una advertencia. El problema no es solo Cataluña. El problema es qué tipo de democracia queda cuando los poderes opacos pueden actuar contra movimientos políticos, sociales o nacionales sin transparencia, control ni rendición de cuentas.


Han enviado 500 guardias civiles a detener a gente de los CDR para imponer su falso relato de la violencia independentista.
Han difundido una nota de prensa ambigua, afinada por el fiscal. Corregida y aumentada por los medios de manipulación mediática.
Esta operación tiene 6 puntos negros:
1.- Todo el comunicado de la Guardia Civil está en condicional. No afirma en ningún momento que hayan encontrado ninguna sustancia explosiva.
Podrían estar preparados”; “Presuntas actividades delictivas”; “Sustancias, consideradas precursores para la confección”; “A espera de confirmación por los especialistas”…
Resumen: no hemos encontrado nada y no tenemos una puta mierda.

2.- En el vídeo, los agentes entran en una especie de garaje donde hay bolsas, cazuelas negruzcas y una garrafa. Eso puede ser cualquier cosa.
¿Eso es todo el material incautado?  Mucha imaginación tiene la Guardia Civil

3.- La operación recuerda otros casos de acusados de terrorismo que acabaron en nada.
A Tamara Carrasco, activista de los CDR, se le incautó una careta de papel, carteles y un silbato. Estuvo un año confinada en Viladecans, acusada de terrorismo y rebelión. Luego los cargos desaparecieron.
Seis jóvenes fueron acusados de formar un grupo terrorista anarquista vegano. Los materiales para fabricar explosivos incautados fueron caldo de lombarda, vinagre y bicarbonato. Entonces se cambió la acusación por la de enaltecimiento del terrorismo, por proclamas como "Goku vive, la lucha sigue". Un joven estuvo más de un año en prisión. Al final fueron absueltos.
4.- La mayoría de medios de manipulación mediática han hablado de goma dos, amonal y bombas. Algo que ha sido desmentido por la policía.

6.- Los políticos españolistas han empezado la precampaña electoral hablando de acciones terroristas independentistas. Carlos Alberto Rivera, una vez más, ha vuelto a pedir la aplicación del 155.
Las cloacas del estado siguen con su labor hasta que pongamos fin al régimen del 78.




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