domingo, 14 de abril de 2019

Terapias contra la homofobia de los Obispos

Chesck

ACTUALIZADO EN MAYO DE 2026

Este texto fue escrito cuando todavía se presentaban como ayuda espiritual o acompañamiento pastoral prácticas destinadas a corregir, reprimir o modificar la orientación sexual de las personas. Lo que entonces se denunciaba como una agresión moral y psicológica hoy debe nombrarse con claridad: las llamadas terapias de conversión son una forma de violencia contra las personas LGTBI.

Leído hoy, el texto conserva su sentido porque el problema nunca fue solo religioso. El problema era el poder de quienes se arrogan el derecho a decidir qué deseos son legítimos, qué cuerpos son aceptables y qué vidas deben pedir perdón por existir.

La aprobación de normas que prohíben estas prácticas no borra el daño causado, pero sí marca un límite democrático. Nadie debe ser empujado a odiarse, esconderse o mutilar su propia identidad para encajar en una moral impuesta por otros.

Por eso conviene releer esta entrada como una defensa de la libertad afectiva, sexual y personal. La dignidad no consiste en ser tolerado por quienes se creen con derecho a curarte, sino en poder vivir sin que nadie convierta tu deseo en enfermedad.


Los obispos españoles están enfermos. Ayer, la Conferencia Episcopal apoyó los cursos del obispo de Alcalá de Henares para curar homosexuales.

Matizaron que no son expertos en medicina. Sino que acompañan a las personas que desean una sanación espiritual. ¡menuda majadería!
Desconocen que lo que hay que curar es la homofobia, que -como todas las fobias- es un trastorno de ansiedad o miedo a algo que, en principio, no supone ningún peligro.

domingo, 7 de abril de 2019

Derecho a morir dignamente

Chesck

ACTUALIZADO EN MAYO DE 2026

Este texto fue escrito antes de que España reconociera legalmente la prestación de ayuda para morir. Desde entonces, la Ley Orgánica 3/2021 ha convertido la eutanasia en un derecho regulado, con garantías, requisitos y control público. Lo que antes era una reivindicación social y ética pasó a formar parte del marco legal.

Pero el fondo de la cuestión sigue siendo el mismo. Morir dignamente no significa despreciar la vida. Significa no convertir el sufrimiento irreversible en una condena impuesta por otros. Significa reconocer que la libertad también alcanza al último tramo de la existencia.

La muerte digna no puede quedar atrapada entre dogmas religiosos, cálculos políticos o miedos institucionales. Debe situarse donde realmente pertenece: en la autonomía de la persona, en la compasión, en los cuidados, en la responsabilidad médica y en el derecho a no ser obligado a prolongar una agonía sin sentido.

Por eso conviene releer hoy esta entrada como una defensa de la libertad más íntima. La pregunta no es solo cómo queremos vivir. También es quién tiene derecho a decidir cómo despedirse cuando la vida ya solo se ha convertido en dolor.


Cuando tenía 32 años, a María José le diagnosticaron esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa que no tiene cura.

Empezó a perder autonomía hasta convertirse en un objeto, movido de la cama al sofá. Tenía una discapacidad del 82% y necesitaba a su marido para todo.
El último año fue terrible. La morfina no le hacía efecto y el dolor era insufrible. Sólo la muerte podía poner fin a tanto sufrimiento.
Ángel y María José

Brunéi matará a los homosexuales a pedradas

Chesck

ACTUALIZADO EN MAYO DE 2026

Este texto fue escrito cuando Brunéi aprobó un código penal islámico que contemplaba castigos brutales contra las personas homosexuales, incluida la muerte por lapidación. La protesta internacional obligó después al sultán a anunciar que no aplicaría la pena de muerte en esos casos, pero el fondo del problema no desapareció: las relaciones homosexuales siguieron criminalizadas.

Leído hoy, el texto conserva su sentido porque muestra hasta dónde puede llegar un poder político y religioso cuando convierte la moral en castigo de Estado. No se trataba solo de una ley extrema. Se trataba de enviar un mensaje de miedo a quienes ya vivían obligados al silencio, la ocultación o el exilio interior.

La suspensión práctica de una pena no equivale a libertad. Mientras una vida pueda ser considerada delito por amar, desear o existir fuera de la norma impuesta, la amenaza permanece. A veces la violencia del Estado no necesita ejecutarse para disciplinar: basta con estar escrita en la ley.

Por eso conviene releer esta entrada como una denuncia de la criminalización de las personas LGTBI en cualquier lugar del mundo. Ninguna tradición, religión o soberanía puede justificar que un Estado convierta la identidad y el deseo en causa de persecución.


En Brunéi, la homosexualidad se castigaba con 10 años de cárcel. A partir del 3 de abril, las personas adúlteras y los varones homosexuales serán apedreados hasta la muerte. Las lesbianas azotadas.
A los ladrones se les amputará la mano derecha en su primer robo y el pie izquierdo en el segundo. Las personas vestidas de otro género irán a la cárcel.
A todos: niños, adultos, locales y extranjeros. Musulmanes y no musulmanes.

sábado, 12 de enero de 2019

Una mierda de Justicia

Chesck

ACTUALIZADO EN MAYO DE 2026

Este texto fue escrito desde la indignación ante una justicia que demasiadas veces parece más severa con los débiles, las mujeres, los disidentes o los movimientos sociales que con quienes ocupan posiciones de poder. El título era duro, pero expresaba una sensación social real: la distancia entre la ley como promesa de igualdad y la justicia como experiencia concreta.

Leído hoy, el texto no debe entenderse solo como un desahogo. Habla de algo más profundo: la desconfianza que aparece cuando las instituciones judiciales parecen incapaces de escuchar el dolor social, reconocer las desigualdades de partida o medir con la misma vara a quienes no tienen la misma fuerza.

Una democracia necesita tribunales independientes, pero también necesita una justicia comprensible, sensible y sometida a crítica pública. Cuando las sentencias se viven como humillación, impunidad o castigo selectivo, el problema ya no es solo jurídico. Es político, social y moral.

Por eso conviene releer esta entrada como una crítica a la justicia cuando deja de parecer justicia. No para negar la necesidad de leyes y garantías, sino para recordar que ninguna institución debe quedar por encima de la dignidad, la igualdad y el derecho de la ciudadanía a cuestionarla.



Hoy hay una nueva muestra de la mierda de Justicia que tenemos en las Españas.

La Audiencia Provincial de Navarra mantiene en libertad a los 5 violadores de “La Manada”, a pesar de estar condenados a 9 años de prisión.

Los violadores de "La Manada" siguen en libertad a pesar de estar condenados

Este trato favorable a “La Manada” contrasta con el encarcelamiento de los jóvenes de Alsasua, con el del anarquista vegano Nahuel y con el de los independentistas catalanes. Encarcelados todos ellos antes de juicio.