ACTUALIZADO EN MAYO DE 2026
Este texto fue escrito cuando varios dirigentes independentistas catalanes, elegidos en las urnas, llegaron al Congreso de los Diputados desde la prisión. Aquella imagen condensaba una contradicción política profunda: representantes votados por la ciudadanía entraban en la Cámara bajo la sombra de una causa judicial que seguía marcando la vida institucional.
Leído hoy, el episodio ya no puede separarse de lo que vino después: los indultos parciales de 2021, la reforma del marco penal y la Ley de Amnistía de 2024. Pero esas medidas posteriores no borran la pregunta de fondo que planteaba aquel momento: cómo debe responder una democracia cuando un conflicto político acaba trasladado de forma masiva a los tribunales.
El problema no era solo jurídico. Era también democrático y simbólico. Un Parlamento debería ser el lugar donde se habla, se confrontan proyectos y se buscan salidas políticas. Cuando la representación queda condicionada por la prisión, la suspensión o la excepcionalidad, la política se estrecha y el conflicto se enquista.
Por eso conviene releer esta entrada como una pieza sobre representación, represión y conflicto territorial. Más allá de las posiciones de cada cual sobre la independencia, sigue abierta una cuestión esencial: si los problemas políticos pueden resolverse castigando a quienes los expresan, o si precisamente por eso vuelven una y otra vez.
Las diputadas y diputados
electos el 21 de abril han constituido el Congreso de la XIII legislatura.
Especial relevancia han
tenido las intervenciones de los presos políticos catalanes y los pataleos de
los diputados de VOX, impidiendo que se les oyese.
La entrada de los presos
políticos catalanes en el congreso ha sido recibida con aplausos.
Marta Rosique, de ERC, de 23 años, la diputada más joven, ha sido secretaria de la mesa de edad. Llevaba una camiseta con una estelada independentista y el lema ”Acció Antifeixista – Països Catalans”.
Esto ha ofendido a los fascistas. En cambio, Gerardo Pisarello de Cataluña en Comú, que luego ha sido elegido primer secretario del Congreso, le ha dicho: “tú me representas”.
Otra camiseta reivindicativa ha sido la de los socialistas Felipe Sicilia y Arnau Rodríguez, con el fantasma LGTBI creado por VOX. Reivindicado y rebautizado por el movimiento LGTBI como Gaysper.
Los diputados de VOX han jurado por España.
Los de Unidas Podemos han prometido por la democracia y la república.
Cuando alguien de ERC o de JxCat intervenía, los diputados de VOX pataleaban y golpeaban sus escaños. También lo hacían algunos diputados de Ciudadanos y alguno del PP.
Éstas han sido las intervenciones independentistas:
Junqueras: “desde el compromiso republicano, como preso político y por imperativo legal, si prometo”.
Diputados de ERC no presos: “por la libertad de los presos y exiliados políticos, por la República Catalana, sí prometo”.
Jordi Sànchez, de la Asamblea Nacional Catalana: “desde el compromiso con el diálogo y la lealtad al mandato del 1-O, como preso político, lo prometo”.
Josep Rull y Jordi Turull de JxCat: “como preso político y con lealtad al mandato democrático y al pueblo de Catalunya, por imperativo legal, lo prometo”.
Diputados de JxCat no presos: “lo prometo por imperativo legal. Con lealdad al mandato democrático del 1 de octubre y al pueblo de Cataluña”.
En el Senado, Raul Romeva, ha utilizado la siguiente fórmula: “hasta la proclamación de la República catalana y siempre comprometido con la libertad, la igualdad y la fraternidad (aquí ha sido interrumpido), como preso político, y por imperativo legal, prometo”.
Rafael Hernando, del PP, que ha interrumpido a Raul Romeva, luego ha dicho: “que se joda” y “desgraciado”, lo cual ha sido captado por los micrófonos.
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