jueves, 10 de mayo de 2018

Así actúan los fascistas CBL que retiran lazos amarillos (SIN REVISAR)

En 2018, grupos de ultraderecha encapuchados quitaban de noche los lazos amarillos de pueblos y ciudades de Catalunya. Se hacían llamar CBL: Cuerpos de Brigada de Limpieza. Un periódico los grabó con cámara oculta.

«Limpiar» Catalunya

Para ellos, Catalunya estaba «infectada» y «sucia». Por eso querían «limpiar» los pueblos que no compartían su nacionalismo español.

Iban con la cara tapada. Algunos llevaban cúteres para cortar los lazos. Y asustaban a quienes los ponían.

El periódico La Directa se infiltró con cámara oculta en una de sus reuniones. En el vídeo de arriba se oye a uno de ellos:

«Vamos a ir por toda Cataluña, todas las brigadas […] Y vamos 200, 300… vamos a limpiar Gerona. Da igual, se llame Gerona, se llame Barcelona, se llame como se llame».

Llama la atención cómo hablan todo el rato de «brigadas». Como la Brigada Político-Social, la policía política de Franco.

Un grupo de hombres encapuchados posa de noche junto a bolsas llenas de lazos amarillos
Miembros de las brigadas antilazos, con bolsas de lazos arrancados

Un lazo no ofende a nadie

El lazo amarillo pedía la libertad de los presos independentistas y el regreso de los exiliados. Tan respetable es llevarlo como no llevarlo.

La libertad de expresión consiste en que cada persona muestre sus ideas y sus símbolos. Quien no estaba de acuerdo podía colgar un lazo de otro color. Pero ellos se dedicaban a arrancar los símbolos de otra parte de la sociedad.

No caer en la trampa

Estas brigadas buscaban provocar. Querían respuestas violentas para justificar más represión: más prohibiciones, más presos, menos libertad de expresión.

Por eso había que combatirlas sin caer en sus provocaciones. Esa era la mejor respuesta.

Hoy

En 2021, el Gobierno indultó a los presos del procés. Y en 2024 se aprobó la ley de amnistía. Hoy casi no se ven lazos amarillos.

Pero la ultraderecha no se ha ido. En las elecciones catalanas de 2024, Vox sacó 11 escaños. Y Aliança Catalana, una ultraderecha independentista, entró en el Parlament con 2.

Cambian los colores y las banderas. El odio es el mismo. ¡Asco de fachas!