En 2018, el rapero Elgio recibió la sentencia que lo condenaba a dos años y un día de cárcel por las letras de sus canciones. La quemó en la chimenea. Esto es lo que pasó, y cómo acabó.

«Calentar el hogar»
«No acepto la condena de un tribunal fascista, ni esta sentencia de mierda de más de cincuenta páginas», dice Elgio. Según él, la sentencia solo sirve para «calentar el hogar». Y la echa al fuego.
Después se acuerda de otros raperos, como Valtonyc y Pablo Hasél, de los jóvenes de Alsasua y de los Jordis.
🎞️El raper @Elgio_ne ens ensenya en aquest vídeo què s'ha de fer quan es rep una sentència de l'Audiència Nacional que et condemna a presó per cantar o exercir la llibertat d'expressió. #LlibertatPresosPolítics @GrupSuportElgio @valtonyc @PabloHasel #NoCallarem pic.twitter.com/a0F7CaOpo2— PrometeuCatalunya (@PrometeuCat) 25 de abril de 2018
Elgio es Alex Nicolaev, rapero de Sabadell. Es uno de los doce raperos del colectivo La Insurgencia. La Audiencia Nacional los condenó a finales de 2017 por ensalzar «de forma sistemática» a los GRAPO en sus canciones.
La pena: dos años y un día de cárcel, 4.800 euros de multa y nueve años sin poder ejercer ningún cargo público.
Sus argumentos
Los raperos se defendieron así:
- La música no es delito.
- El rap es provocador, transgresor y extremo.
- No hay ninguna incitación al terrorismo.
- Cantar «La Marsellesa» no está prohibido. Y su letra también habla de sangre.
- El castigo es desproporcionado y atroz.
¿Un Estado prefascista?
¿Estábamos ya en un Estado prefascista, o todavía no?
Aquella mafia del Partido Podrido que gobernaba las Españas hacía las leyes a su medida. Ponía jueces de su misma calaña. Decía a los fiscales cómo interpretar esas leyes. Y la policía y las cárceles terminaban el trabajo.
Pretenden acallar toda disidencia, mantener sus privilegios, acaparar los recursos robando a la población y limitar nuestros derechos. Para que sea imposible cambiar este sistema opresor de mierda que nos han impuesto.

Cómo acabó
En septiembre de 2018, la Sala de Apelación de la Audiencia Nacional rebajó la pena al mínimo: seis meses y un día. Con esa rebaja, los raperos evitaron la cárcel.
Pero la condena siguió. En 2020, el Tribunal Supremo la confirmó. Y en 2021, el Tribunal Constitucional rechazó el recurso de uno de ellos.
Otros no tuvieron tanta suerte. Pablo Hasél entró en prisión en febrero de 2021 por las letras de sus canciones y sus tuits.