Recientemente Dany Cohn-Bendit estuvo en el programa «La clave» de TVE. Luego prefirió huir de los periodistas y esconderse durante unos días en la apacible isla de Formentera, pero antes vino a Barcelona a saludar a unos amigos y a participar en la preparación de un posible encuentro libertario internacional que, sobre el tema de la desescolarización, intentaría celebrarse en Barcelona durante el mes de julio del próximo año. A lo largo de tres días Dany estuvo entre nosotros. Rambleando, cenando en la «Rivolta», yendo a una reunión del colectivo «Por una educación sin escuelas» o tomando unas copas en «Casa Fidel». De entre las muchas cosas que estuvimos hablando con Dany, Francesc, que le acompañó a lo largo de los tres días, ha seleccionado aquéllas que cree más interesantes para una valoración crítica del actual resurgir del movimiento libertario internacional.
Un personaje a pesar suyo.
Cuando en junio del 77 invité a Dany a que asistiese a las Primeras Jornadas Libertarias Internacionales lo hice plenamente convencido de que su presencia comportaba una nueva manera de entender el anarquismo y de valorar todas las teorías y prácticas tradicionales. La presencia de Dany simbolizaba, a mi modo de ver, una crítica a las actitudes paleoanarquistas —limitadas a una mera repetición mecánica de los presupuestos y realizaciones del pasado— y suponía, a su vez, un apoyo a las nuevas corrientes que defienden la necesidad de aglutinar en una misma lucha a todos los movimientos que propugnan un nuevo estilo de vida. La presencia de Dany en las Jornadas significaba, pues, que las experiencias de julio del 36 habían de ser contrastadas y complementadas con las de mayo del 68 y que, en definitiva, la revolución no se limita a cambiar únicamente las relaciones de producción sino que implica algo mucho más profundo: un cambio radical de la vida. Cuando este año volví a hablar con Dany volví a considerar otra vez que ésta era el principal reto que actualmente tiene planteado el movimiento libertario. O en otras palabras: si el movimiento obrero, y concretamente en España en la CNT, no lucha conjuntamente con los restantes movimientos que pretenden conseguir la emancipación, no será posible realizar ningún tipo de revolución.
Y ésta era, a su vez, la tesis correctamente defendida por Dany: «en la actual sociedad el papel fundamental de transformación social no corresponde exclusivamente a la clase obrera. Atención. No digo que la clase obrera no juegue ningún papel, al contrario. Lo que digo es que también hay un conjunto de movimientos autónomos no ligados estrictamente al movimiento obrero, como los de liberación de la mujer, homosexuales, ecológicos, de objetores de conciencia, etc. La CNT, en cuanto organización obrera de carácter libertario, puede reagrupar todos estos movimientos, pero ha de respetar en todo momento la legítima autonomía de los mismos. Sin intentar integrarlos en una ideología dominante, aunque se trate de la ideología anarquista».
«Yo no me considero anarquista. Es evidente que pertenezco al movimiento libertario. Pero creo que el anarquismo, en su teoría tradicional al menos, es el reverso de la medalla del comunismo. Creo que la Anarquía contiene una ideología del trabajo ligada a la situación de principios de siglo. Y si yo no me defino como anarquista es justamente porque para mí decirse anarquista es reducir el pensamiento a la tradición. Yo no niego esa tradición, porque políticamente me siento en la tradición de la revolución española, de la Comuna… Pero esa tradición no es nada más que una parte de mi identidad política. La otra parte es producto de los movimientos que he vivido y que se definen mucho mejor como antiautoritarios, libertarios o espontaneístas. Es por esto que creo que en todos los países, y en España también, existe una confrontación muy clara entre el movimiento obrero y el resto de movimientos. Un ejemplo: la confrontación existente entre el movimiento obrero y el movimiento de liberación de la mujer. Una fábrica es, por una parte, una concentración de obreros, es decir, una fuerza social enorme de oposición, de lucha, de resistencia. Pero al mismo tiempo es también una concentración muy grande de machismo. Y es ésa la contradicción que no se puede resolver. No se puede decir que el machismo en la fábrica no es importante. Ello sería no entender realmente el problema. De ahí que prefiera definirme como antiautoritario, libertario o espontaneísta».
Dany lo tiene claro. Por eso insiste una y otra vez en que no son sólo las relaciones económico-laborales lo que hay que cambiar sino todo el sistema de vida. De ahí el fracaso de quienes intentan reproducir esquemas ya superados por el tiempo porque «la sociedad ha evolucionado respecto al pasado. Cada modelo de sociedad engendra en sí misma su propia oposición. La oposición del 36 fue consecuencia de la sociedad de principios de siglo. La actual sociedad burocrática, en cambio, engendra nuevas formas de oposición. A estas nuevas formas de oposición yo las denomino movimientos subjetivos y, a medida que transcurre el tiempo, su importancia es cada vez mayor. Mayo del 68, por ejemplo, fue una huelga económica; pero fue también una afirmación de la subjetividad, de la voluntad de subjetividad de un conjunto de movimientos muy diversos».
«Conozco a los viejos anarquistas españoles que están actualmente en Francia y creo que están imbuídos totalmente de la tradición católica. Han vivido en un país muy rígido, muy autoritario. No sólo en lo que atañe al sistema político sino también en lo que atañe a la estructura mental. Por eso pienso que en España el movimiento homosexual y el movimiento de liberación de la mujer, por citar un ejemplo, deben constituir una seria provocación dentro de la CNT. Es decir, dentro del medio tradicional político. Porque para los viejos anarquistas eso no es algo político. Y se equivocan. Es fundamentalmente político. A los viejos exiliados anarquistas les resulta difícil vivir como emigrantes. Yo creo que cuando uno se ve obligado a emigrar debe integrarse en las luchas del país en que vive. Es completamente ridículo e idiota pretender vivir como si se estuviese en España. Por eso no comprendo cómo, ahora que existe una CNT dentro de España, existe todavía una CNT en el exilio. Me parece absurdo. Es evidente, pues, que los viejos anarquistas españoles son incapaces de comprender los nuevos movimientos que surgen en Francia o en Alemania. Muchas veces me dan la impresión de ser un movimiento pequeño burgués que, a pesar de denominarse anarquistas, viven respetando todos los presupuestos propios de la sociedad tradicional, en oposición a los nuevos movimientos que pretenden cambiar radicalmente de vida».
Dany termina su valoración y apura su cerveza entre mirones y pasotas que nos observan con ojos extrañados. Sentados en la Plaza Real —«conozco una plaza tranquila, aquí a la izquierda» había dicho en Canaletas, y nos llevó a la Plaza Real—. De repente recuerdo una anécdota. Vuelvo a poner en marcha el cassette y pregunto a bocajarro: ¿cómo es que hace unos meses te presentaste como candidato a elecciones parlamentarias? Dany sonríe antes de iniciar la contestación: «es algo que está muy ligado a la situación alemana. Digamos que yo no estoy siempre en contra de la participación electoral. No es que diga que la sociedad puede cambiarse mediante la participación electoral, sino que hay momentos en los que un cierto tipo de presentación electoral desestabiliza la sociedad. Y en ese caso concreto yo estoy por la desestabilización».
«No fue, pues, la presentación de un partido sino la convergencia de gente completamente diferente: anarquistas, antiautoritarios, socialistas, etc. que juntos, sin un programa común, quisimos hacer una demostración pública del rechazo del Estado alemán, del consenso social tal y como se presenta hoy en día en Alemania. Y ello tuvo una enorme repercusión».
«El programa mínimo era el rechazo de las centrales nucleares. Creo que el movimiento ecológico significa actualmente una transformación radical de toda la ideología del trabajo y de la ciencia. Durante centenares de años se ha ido pensando que el progreso social era el desarrollo de la técnica. Pero hoy nos damos cuenta de que la técnica está destruyendo las posibilidades de vivir y en ese sentido creo que todo movimiento realmente ecológico debe ser libertario y viceversa: todo movimiento realmente libertario tiene que ser ecológico. Porque si el movimiento libertario no asume la ecología se margina de los problemas actuales. Un ejemplo: la Seat. Yo no estoy en absoluto por la autogestión de la Seat. Yo estoy por la supresión de los coches y de las autopistas porque están destruyendo la naturaleza. Ya no basta decir «todo el poder a los obreros». Hay que plantearse además ¿por qué se construye esta fábrica? ¿cómo es esta fábrica? ¿qué finalidad tiene esta fábrica? El contenido del trabajo juega un papel tan importante como la forma de gestión. El movimiento ecológico exige, actualmente, replantear todo el mundo del trabajo».
«Otro de los puntos de mi candidatura, en esa política de provocación, fue la legalización del haschis y la marihuana, es decir, de las drogas menores. Yo fumo poco. Pero la manera como escuchas música cuando estás bajo el efecto del haschis es totalmente distinta. Permite momentos más intensos. Creo que la nueva política no consiste en cambiar solamente el trabajo sino en cambiar la vida en todos sus aspectos. Cuando la gente afirma que es peligroso se equivoca. Las drogas menores son mucho menos peligrosas que el alcohol y que el tabaco. Y mientras su consumo no sea legal se está dando el poder a la mafia. ¿Y qué hace ésta? Suprimir las drogas menores sin objeto del chantage de la difusión ilegal. Si los estados rehusan actualmente controlar dicha legalización es porque los gobiernos y las mafias están de acuerdo en controlar el mercado. Creo que hay relaciones muy estrechas, en ese sentido, entre las mafias y los gobiernos».
Nótese la barriguita: este hombre no podía ser presidente de EEUU. No cuida su imagen.
«Por último he de decir que me presenté a dichas elecciones diciendo que quería ser ministro del interior y abolir inmediatamente la policía. Más aún. Como soy contrario a las centrales nucleares, caso de resultar elegido, habría de ser también ministro del medio ambiente para poder suprimirlas. Y como para todo ello necesitaría una remodelación económica, debería ser, también, ministro de economía. Pero como para poder planificar la economía debería tener dinero habría de ser, además, ministro de finanzas. Entonces es lógico que en tales circunstancias el primer ministro me dijese: «puesto que tienes todos estos ministerios ocupa tú mi lugar». Y entonces, al ser primer ministro, aboliía el Estado».
«Como ves se trata de una política de provocación. Mi presentación electoral fue una provocación al máximo. La prensa burguesa consideró que todo esto era falsear y ridiculizar el parlamento; fue en estos términos como se desarrolló mi participación electoral».
«Luego surgieron conflictos porque mi provocación había sido tan grande que casi tuve que hacer una campaña antielectoral, pero centrada en mi persona. Y entonces me retiré porque no quería que todo se centrase en mí. No era eso lo que yo pretendía».
«Muchos anarquistas me criticaron y se escandalizaron de que me presentase a elecciones. Pero participar en unas elecciones en las condiciones en que me presenté no era ningún problema. Ya he dicho antes que no justifico en ningún momento las elecciones. Lo que digo es que si en una situación concreta una participación en las elecciones desestabiliza el sistema, ¿por qué no hacerla? El problema consiste en saber cómo se va a participar. Y es cierto también que no sólo salió bien. Pero si hubiese salido bien hubiese constituido un fenómeno interesante. Queríamos hacer públicos los planteamientos ecológicos, la lucha contra la represión, contra el modelo alemán. Nuestra idea central era ésta: el rechazo público del Estado alemán».
Y llegamos al nudo de la cuestión, al Estado alemán, al fantasma que actualmente recorre Europa. El Estado alemán es el más fiel representante de una explotación capitalista mucho más compleja y sofisticada. He aquí la realidad del Estado alemán. El «milagro alemán» que pretende exportarse. Así lo entendemos desde hace tiempo. Y así lo entiende Dany: «El Estado alemán representa el modelo de estado hegemónico que se propone a toda Europa. La España de Suárez tiene como objetivo el modelo alemán. Lo mismo sucede en Italia, Francia, etc. En dicho modelo las relaciones entre las clases sociales están férreamente estructuradas y reglamentadas a la par que se margina y reduce a los límites de un ghetto cualquier forma de disidencia.
«Es cierto que existen diferencias dentro del Estado alemán, diferencias entre socialdemócratas y democratacristianos. Los democratacristianos están por la represión directa de cualquier tipo de oposición al sistema. Los socialdemócratas, en cambio, reprimen la oposición marginándola de la sociedad. La represión directa únicamente es aplicada cuando el movimiento intenta influenciar al conjunto de la sociedad, pero si se queda al margen, si se margina socialmente, lo dejan vivir. Es ésta la diferencia existente entre los socialdemócratas y los democratacristianos. Los socialdemócratas creen que no es posible reprimirlo todo sino que lo importante consiste en tenerlo todo controlado. Y es este estado alemán el modelo que se propone actualmente a toda Europa».
«Y España va por ese camino. Es muy duro. Aunque he estado poco tiempo aquí creo que España, al igual que Italia, está enfrentándose a una alemanización creciente. Es decir: o se instalan en España unas relaciones sociales de consenso que aborten cualquier forma de lucha o, al contrario de lo que sucede en Alemania, se podrá mantener un mínimo de combatividad de la clase obrera sin que acontezca una derrota total. En la medida en que se combata esta alemanización puede surgir algo nuevo en España. Pero soy pesimista. Muy pesimista. Porque se trata de un proceso histórico muy difícil de combatir ya que la sociedad de consumo se presenta como algo fascinante para las masas».
De repente Dany se levanta, coge la cámara a José y empieza a hacernos fotografías. Parece concentrarse al máximo, calculando distancias, cuidando el encuadre, etc. Pero luego, al revelar la película, constatamos que entre sus muchas cualidades no se encuentra, precisamente, la de la fotografía. A nuestro alrededor pasa mucha gente. Desde quien nos pide un duro «para comprar un bocadillo» (¡¡¡¡) hasta quien nos ofrece chocolate, «chocolate del guapo, tíos». Dany continúa fotografiando. Luego se sienta otra vez con nosotros y aprovechamos para preguntarle su opinión respecto a la situación de privilegio que ostenta entre la prensa burguesa, situación que reconoce: «es verdad que es un privilegio. Y en este sentido es criticable. ¡Pero es todo tan contradictorio! Digamos que mis relaciones con la prensa dependen mucho del momento. Últimamente he tomado parte en muchas interviús televisadas, algunas de las cuales fueron un auténtico shok. Estoy por la utilización de la TV. No como vedette sino para desmitificar la propia TV. En Austria participé en una emisión que después fue transmitida por toda Alemania. Lo importante no es sólo lo que dices, sino también la manera en que lo dices y cómo te conduces. Es verdad, también, que la prensa intenta integrarme y atribuirme el papel de vedette. Es verdad, también, que a veces acepto sin querer. Ahora, por ejemplo, he venido a España porque no tengo dinero y la TVE me ha propuesto una emisión que me permitirá pasarme quince días de vacaciones aquí».
Dany recuerda algo y de pronto, gesticulando mucho, continúa: «Hay algo que tengo mucho interés en decir. La entrevista que apareció el año pasado en Interviu no fue concedida por mí en ningún momento ya que yo me negué de forma explícita a conceder cualquier tipo de entrevista a Interviu. Estoy en contra de Interviu porque estoy en contra de cualquier tipo de revistas que comercie con los cuerpos humanos, en este caso las mujeres. No aceptaré jamás conceder ninguna entrevista a Interviu u otra publicación semejante y encuentro que la persona que el año pasado entregó dicha entrevista a Interviu —y que también hizo para Ajoblanco y las Jornadas Libertarias— tuvo, en este caso, una actuación innoble. Hay revistas que acepto y revistas que no acepto. Si creyese en la justicia burguesa habría acudido a los tribunales, pero como no creo en la justicia del Estado, no lo hice».
Finalmente concluye: «en Frankfurt hacemos un periódico underground y, a menudo, copiamos los dibujos de Ajoblanco. Creo que es interesante la manera en que Ajoblanco plantea los problemas».
Luego estuvimos rambleando por enésima vez y fuimos a cenar a la Rivolta. Concretamos algunos detalles sobre el próximo año y terminamos en «Casa Fidel» haciendo una apuesta. Al día siguiente Dany, al terminar su intervención en TVE decía al moderador: «todavía tengo que decir algo más: he apostado una botella de champán y para ganar la apuesta tengo que saludar a mi amigo Joaquín». Al día siguiente descorchábamos la botella en la Rivolta y Dany se escondía en Formentera.
Posteriormente Dany Cohn-Bendit fue Diputado del Parlamento Europeo durante 20 años (1994-2014). Y Copresidente del Grupo «Verdes/Alianza Libre Europea» del Parlamento Europeo durante 12 años (2002-2014).
Texto: Francesc Boldú.
Fotos: José Calvo.